25 mar. 2007

La escalinata


Sevilla, que no es ave fría, basta que el sol, la caliente un poquito, para que la gente se tire a la calle. Y eso precisamente hice este sábado, no hay nada mejor para comprobar la vitalidad de una ciudad, que pasear por su centro, darse una vuelta por sus mercados, por las tiendas de toda la vida, aquellas con las que no podrán los “garrefurs”. El mercado de La Encarnación, las calles José Gestoso, Imagen, Cuna, Sierpes, La Alfalfa, todas a rebosar de gentío, como si de una hibernación salieran. En la calle Alcaicería de la Loza, las largas colas de gente, ante los minúsculos locales, donde se hacen los capirotes de los nazarenos, nos recuerdan que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina. Sobre la una y media, parada obligada en El Salvador –Plaza de -, estas escalinatas, ahora tapadas por los andamios, han sido testigo de toda una juventud. Desde las primeras cervezas, los viernes después del instituto, hasta las del sábado, durante todos estos años han pasado novias, compañeros de clase, amigos. Unos ya no están en tu círculo, aunque te los sigues encontrando en El Salvador, saludando a quienes, en otros tiempos compartieron escalinata y cerveza. Otros, como Manu, Jacobo y Pirulo , seguimos juntos en la escalinata, alguno mas calvo, otro mas gordo y casi todos casados, pero ahi estamos, compartiendo cerveza, el carton de papas fritas...y sobre todo amistad. Y la Plaza, mientras, testigo mudo, de las permanencias, de las mudanzas, y dentro de poco de la descendencia.




3 comentarios:

alida dijo...

Lindo paseo nos da por Sevilla, ciudad encantadora
Gracias por pasar por mis uffsss
Saludos

El Oliva dijo...

No hay de que, si pasas por aqui, ya sabes donde hacer una paradita y disfrutar de la gente.
Saludos.

Anónimo dijo...

Que buenos momentos con los amigos. Por increíble que parezca, son muchas las veces que te llama un amigo estando en casa y te da una pereza... Pero luego es llegar a los sitios y ya no te quieres marchar. Por eso vale la pena el esfuerzo de arrancar, y es que ya lo dijo Platón; "No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad".

MANU