24 oct. 2007

Triste adiós.

Hay algo de macabro en los entierros, a lo que hay que sumar mucha rabia e impotencia cuando a la que entierran se le ha llevado por delante un puto cáncer de pulmón. Ayer a las once en la Línea de la Concepción enterraban a Mari Carmen Nogales, médico del Hospital de Valme, deja tres hijos Tiscar, Chicho y Pablo, ninguno pasa la treintena. Mi hermano y yo nos criamos junto a ellos, y allí estábamos acompañándolos, dándoles un consuelo imposible. Les deja un vacío que nunca podrán llenar. Sirvan estas líneas de modesto homenaje a la gran persona que nos ha dejado y de apoyo a sus hijos. Descanse en paz.

3 comentarios:

Maria dijo...

Mis mas sinceras condolencias.
Esta maldita enfermedad se ha llevado a dos familiares muy queridos en menos de 3 años (dos hermanos). Queda un gran vacío y mucho dolor.
Para los suyos, mucha fuerza.

El Oliva dijo...

Lo siento, debe ser muy duro, además por partida doble.

LIDIA dijo...

LO SIENTO MUCHO Y TE ENTIENDO YO HE PASADO POR LO MISMO UN ABRAZO