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21 sept 2007

BLAS DE LEZO, IN MEMORIAM

EL 13 DE MARZO DE 1741 ASOMABA SOBRE LAS COSTAS DE AMÉRICA, EN EL ANTIGUO VIRREINATO DE LA NUEVA GRANADA, LA MAYOR ARMADA INVASORA QUE INGLATERRA HABÍA PUESTO CONTRA ESPAÑA. QUERÍAN APODERARSE DE TODO EL IMPERIO ESPAÑOL DE ULTRAMAR, ESTRANGULANDO LA YUGULAR DE LA RUTA DEL TESORO AMERICANO POR PANAMÁ, CARTAGENA DE INDIAS.



Fue esta nueva Armada Invencible que, teniendo ciento ochenta navíos, era mayor que la de Felipe II y la segunda más grande de todos los siglos, después de la armada que atacó las costas de Normandía en la II Guerra Mundial. El ejército invasor, comandado por el almirante Edward Vernon, lo constituían veintitrés mil seiscientos soldados, entre ellos dos mil setecientos hombres de las colonias norteamericanas, comandadas por Lawrence Washington, hermano del futuro libertador de los Estados Unidos, y tres mil piezas de artillería.
Las posesiones españolas estaban defendidas por dos mil ochocientos hombres y seis navíos.


Blas de Lezo, les esperaba. Aquel marino español terror de piratas, amo del Mediterráneo, que rompió el cerco de Barcelona con gran ingenio y que humilló a una fuerza de 24.000 soldados ingleses con sus 186 buques al mando del Almirante Vernon que pretendían conquistar la Cartagena de Indias defendida por él y apenas 3000 hombres y 6 navíos durante la guerra de la Oreja de Jenkins.

Pocos marinos españoles se acercaron a su talento, bravura y genialidad, y menos murieron en un abandono y olvido más ingrato.

16 sept 2007

La última carga

"¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos".

El 2º escuadrón del Regimiento de Caballería Cazadores de Alcántara se lanzó a la carga, hacia una muerte segura, al mando del Teniente Coronel Dº Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, combatió hasta que la columna cruzó el lecho seco del río Igan. Para conseguir tal éxito el Regimiento de Alcántara tuvo que cargar al sable hasta en cuatro ocasiones, sufriendo numerosas bajas ocasionadas por las descargas de fusilería de los rifeños, apostados en la trinchera del río Igan. En su última carga, los caballos no pueden más y los jinetes la realizaron a pié. Durante todo el combate, hombres y caballos cayeron en apretada formación, tal y como se les encontró cinco meses después, la mayoría de ellos al otro lado del río; pero lograron salvar a la columna en retirada del General Navarro hacía Dar Drius. Primo de Rivera perdió su montura en la tercera carga. El Regimiento de Alcántara, recibió por ésta acción la Laureada Colectiva. De los 695 efectivos (presentes) del Regimiento, sólo quedaron 70 heridos y 5 prisioneros. Con la última carga a pie estos soldados escribieron con su sangre la más gloriosa gesta de la historia del arma de Caballería en España.