26 jul. 2007

Antiguos veranos, presentes placeres.


Este verano voy a pasar, lo que viene a ser un veraneo como los antiguos, de los de mes y pico a dos meses en la playa. Esos que se perdieron cuando uno acabo a la EGB, y nunca mas volvieron. Desde entonces, y han pasado ya 18 largos años, solo he disfrutado, de lo que yo llamo cachitos de verano, una semana allí, un fin de semana aquí, otro mas allá. Primero fue una larga travesía de malas notas tanto en el instituto como en la universidad, que cercenaban literalmente el veraneo. Luego, cuando empecé a trabajar en Chiclana, los meses de la canícula eran precisamente los de más trabajo, y había que dar el callo. Cuando deje Chiclana, y volví a Sevilla, conocí a Cristina y dividí los veranos a cachitos entre Tenerife y Cádiz, cosa que me estresaba bastante.
Sin embargo este año, no se que combinación planetaria se ha dado, que el pasado viernes 20 de julio, hicimos las maletas y nos vinimos a Chiclana, con intención de no movernos hasta bien entrado septiembre, eso si que es un verano, como los antiguos. Aunque la despreocupación de aquellos años ya si que nunca volverá, hasta que seamos ancianos, por lo menos si disfrutare de un largo verano para descansar, pensar, leer y relajarme. Disfrutar de la playa sin el estrés de volverme el domingo, sabiendo que tengo un mes y medio por delante, todo un lujo que pienso exprimir al máximo, vaya a ser que no se repita en otros 18 años.

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